Testimonio
Editorial ha optado por editar facsímiles de varios de los mejores
Beatos mejor conservados. Esta opción se ha tomado no sólo por
el valor de las ricas miniaturas de los Beatos, sino por ser un Comentario
al Apocalipsis de San Juan esencialmente español, que conoció
un extraordinario desarrollo en la España altomedieval, singularmente
en el Gran Reino de León.
Se atribuye la autoría del Comentario al Apocalipsis a un clérigo llamado Beato, que vive en Asturias a caballo del año 800, y que es bien conocido por el ardoroso ataque que hizo a la herejía adopcionista, sostenida por los obispos Elipando de Toledo y Justo de Urgel. Su labor en el Comentario fue menor, por cuanto se limitó a ensamblar obras anteriores que tenían el mismo propósito, es decir, interpretar el Apocalipsis de San Juan, entre las cuales destaca por su importancia la del norteafricano Ticonio.
Al Comentario
básico de Beato, con el paso de los años, se le fueron añadiendo
distintas partes hasta alcanzar, ya en el siglo X, una estructura fija,
en la que figura un prólogo general, un comentario resumido del
Apocalipsis, otro de San Jerónimo al Libro de Daniel, un texto de
San Isidoro sobre afinidades y parentescos, unas breves definiciones de
códice o libro y unas tablas genealógicas de personajes bíblicos.
Desde el siglo IX se tuvo la costumbre de introducir en el Comentario, y luego en el Libro de Daniel, unas miniaturas en las que, siguiendo fielmente el texto bíblico, se representaba el pasaje del Apocalipsis que se estaba comentando. Sin duda es en este campo de la iluminación donde los Beatos se diferencian de otros códices visigóticos -exclúyase alguna biblia y algún códice conciliar- y lo que ha conferido una fama extraordinaria a estos libros. Los más valiosos se insertan dentro de la gran escuela leonesa, también conocida como mozárabe, que se forma en el siglo X gracias a calígrafos y miniaturistas de la categoría de Magio, Senior, Emeterio, Ende, Oveco, etc. y que tiene características propias, como los tonos del colorido o la adopción de bandas de distintos colores para conferir cierta perspectiva a la composición pictórica.
Los grandes Beatos están todos en escritura visigótica.
Pero cuando ésta fue sustituida por la carolina, siguieron copiándose en la nueva letra y aun en la posterior gótica; de esta etapa
ha llegado a nosotros una quincena de manuscritos entre códices
completos y fragmentos, como el magnífico que, copiado en Gerona
en el siglo XII, se custodia hoy en Turín. Hay que advertir que
las miniaturas de estas piezas tardías se modernizan, pues, aunque
se respeta la composición anterior, la arquitectura, mobiliario,
figura humana y ropaje son los propios de su tiempo.
Beatos de la
Colección
Scriptorium: