EL ARTE DE LA CETRERÍA DE FEDERICO II
(s. XIII)
Premio 2004 de Manipulado de Papel, de la Asociación Gremial de Empresarios de Artes Gráficas y Manipulado de Papel de Madrid.
El origen de la
cetrería se pierde en la noche de los tiempos. Nuevas técnicas desconocidas para
el mundo clásico llegaron a Europa de la mano de las invasiones germánicas en
torno al siglo V, e introducida por los pueblos godos, se difundió con rapidez
por toda Europa, convirtiéndose en el deporte favorito de príncipes y reyes
hasta el Renacimiento.
Federico II de Hohenstaufen, gran apasionado de la caza y en especial de la cetrería, se dedicó durante más de 30 años a acumular informaciones y experiencias para redactar la obra cumbre de la literatura cetrera occidental: “De arte venandi cum avidus” o “Arte de cetrería”.
Este códice está
conservado en la Biblioteca Apostólica Vaticana, y está datado en la segunda
mitad del siglo XIII. Está escrito en dos columnas a lo largo de 111 folios de
pergamino de gran tamaño (360 x 250 mm.). Es el más famoso y conocido de todos
los testimonios de la obra federiciana, a causa de sus hermosísimas
ilustraciones. En sus márgenes se encuentran 170 figuras humanas, más de
900 aves, no sólo de halcones y azores, aves empleadas en la caza, sino toda
suerte de aves (faisanes, gansos, garzas, grullas, abubillas, pelícanos, patos,
córvidos, avefrías, zarapitos, avutardas, sisones, etc.), doce caballos, otros
36 animales variados (ciervos, perros, lagartos, ranas, roedores, liebres, un
carnero), peces en el mar y en lagunas y ríos, árboles, roquedos, edificaciones,
un barco de vela, una barca, además de numerosas alcándaras, bancos, caperuzas,
pihuelas, lonjas, luvas, anillos, tornillos, malleolus y otros utensilios
necesarios para la práctica de la cetrería.
Todas las miniaturas incluidas en el códice cumplen una función ilustrativa e
informativa, complementando el texto al que acompañan.
Este manuscrito, que
desapareció tras la derrota del rey Manfredo en la batalla de Benevento en 1266,
reapareció en Francia en manos del noble Juan II de Dampierre y Saint-Dizier. A
finales del siglo XVI lo encontramos en manos del médico alemán Joachim
Camerarius, quien mantuvo una nutrida correspondencia con Marcus Welser, quien
publicó en Viena, en 1596, la primera edición del texto basada en el manuscrito
de Manfredo. En el primer cuarto del siglo XVII, se encuentra entre los fondos
de los príncipes electores del Palatinado. Tras la destrucción de la ciudad
Heidelberg durante la Guerra de los Treinta Años, Maximiliano I de Baviera
regaló al papa Gregorio XV el más famoso manuscrito del “De arte venandi cum
avibus” y desde entonces se guarda entre los anaqueles de la Biblioteca
Apostólica Vaticana.
El volumen de comentarios que acompaña al facsímil está realizado por José Manuel Fradejas Rueda, máximo especialista español en libros de cetrería medievales y renacentistas. Incluye una detallada biografía de Federico II de Hohenstaufen, una historia minuciosa de la literatura cetrera en lengua latina que precedió a la magna obra de Federico II, así como un análisis detallado de la obra, de su contenido, de su azarosa transmisión y comentario de las miniaturas. Incluye, asimismo, la primera traducción al español realizada directamente desde el latín del De arte venandi cum avibus, basada en la mejor edición del texto, la publicada por Carl Arnold Willemsen en 1942 y que hoy es uno de los libros de cetrería más buscados, puesto que la edición fue prácticamente destruída durante la Segunda Guerra Mundial. La traducción es del texto completo de la versión de seis libros, junto con las adiciones del rey Manfredo, y ha sido realizada por el Dr. Zacarías Prieto Hernández († 2004) y la ha revisado y anotado minuciosamente José Manuel Fradejas Rueda.