Premio 2003 de la Asociación Gremial de Empresarios de Artes Gráficas y Manipulado de Papel de Madrid, al tercer tomo.
Modalidad: Manipulado de Papel
Se
conservan en la Biblioteca Vaticana dieciocho folios que
contienen las epístolas de San Pedro, los cuales eran la parte
final de un
antiguo códice en papiro (signatura P72),
bastante grueso, el cual,
según la asumible hipótesis de M. Testuz, contaba al
menos con 180 páginas,
conservadas en gran parte. En efecto, el códice contenía
probablemente una
amplia antología de textos que comprendía el
apócrifo Nacimiento de
María (CANT
50), la correspondencia apócrifa entre san Pablo y los Corintios
(CANT 211.IV), la IX Oda de
Salomón, la
Epístola de Judas, la Homilía de Melitón de Sardes
sobre la Pascua (CPG 1092), un fragmento de un himno suyo
(CPG 1093.17), la Apología de Filea (CPG
1672) y los Salmos 33 y 34, acabando
con las Epístolas de san Pedro. Estos textos, tal como los hemos
relacionado, responderían
a los actuales Papiros Bodmer V, X, XI, VII, XIII, XII, XX, IX, VIII.
Los folios que contienen las
Epístolas de San Pedro están
escritos a línea tendida sobre una superficie de unos 125 x 100
mm. y el número
de líneas oscila entre 16 y 18. Los tres márgenes
externos de la página, en los
casos de mejor conservación, alcanzan los 15 mm. Como se puede
encontrar
también en otros códices papiráceos antiguos, cada
cuadernillo está constituido
por un bifolio. Una numeración de la página
coetánea figura en letras griegas
mayúsculas con valor numérico (del 1 al 36) en el centro
del margen superior de
cada una de las páginas de los folios conservados en la Vaticana.
En las páginas 22 y 36,
después del título final de ambas
epístolas de san Pedro, se puede leer repetida la común
fórmula de los escribas
“Paz al que escribe y al que lee”, fórmula que está
resaltada por el empleo de
una decoración constituida por una pirámide invertida,
coronada por una especie
de signo de ese. En el folio 36, el
título final se encuentra encerrado en una cartela.
No se conoce el lugar exacto donde
el manuscrito fue
encontrado, pero todo apunta a que es de origen egipcio. Dadas las
dimensiones
reducidas del manuscrito y estar formado por una antología de
textos, se ha
supuesto que, más que para la liturgia, fue pensado para uso
privado.
Los folios que constituyen el
Papiro Bodmer VIII fueron
donados al papa Pablo VI por el coleccionista suizo Martín
Bodmer en junio de
1969 y mantienen en la Biblioteca Vaticana la signatura original.
Actualmente
se conservan desencuadernados, protegidos cada bifolio, como es
costumbre, por
unas láminas de plexiglass, mientras
que la encuadernación con que ingresó en la Biblioteca
vaticana ha sido
incorporada al fondo Encuadernaciones.