(Biblioteca Apostólica Vaticana, Vat. Gr. 1613)

El Martirologio o Menologio de Basilio II, es considerado como la más
señera obra de arte de los manuscritos griegos con miniaturas, que han llegado
hasta nosotros, y constituye un punto de referencia obligado para el estudio de
la miniatura bizantina durante los siglos X y XI. En la actualidad forma parte
de la colección de manuscritos griegos de la Biblioteca Apostólica Vaticana,
donde porta la signatura Vat. Gr. 1613.
Confeccionado por orden del emperador Basilio II (976-1025), representa la
cumbre de la experiencia y de la síntesis de las tendencias del arte áulico de
Constantinopla en torno al año 1000.De los dos volúmenes que originariamente
componían la obra, solo nos ha llegado el primero, el que corresponde al primer
semestre del año litúrgico bizantino, que empieza en el mes de septiembre y
llega hasta febrero.
Contiene el manuscrito una redacción muy abreviada, preparada expresamente para
él, del libro litúrgico de la iglesia griega conocido como Synarion, en el que
se recogen noticias breves sobre el santo o sobre la festividad del día para ser
leídas al amanecer en el oficio monástico de maitines.
En esta extraordinaria “edición de lujo” preparada para el último emperador de
la dinastía macedonia, todos los textos breves dedicados a cada santo, que
ocupan siempre dieciséis líneas, van acompañados en cada página por una
miniatura ilustrativa de la festividad. El total de las miniaturas conservadas
alcanza el número de 430.
Ante
nuestros ojos se despliega una larga serie de imágenes sacras, sobre todo
retratos de santos -mártires, confesores, vírgenes, obispos, anacoretas, etc.-,
hieráticamente representados, por lo general con elegantes fondos
arquitectónicos o paisajísticos o captados en un momento especialmente
importante de su vida. A las numerosas escenas de martirio, con mucho el tema
preferido, se añaden representaciones de pasajes de las Historia Sagrada o de
diversas leyendas hagiográficas, con escenas de milagros y apariciones o de
descubrimientos y traslados de reliquias. Uno de los motivos que confieren a
este manuscrito tan extraordinario valor es que -caso único en la historia de la
miniatura bizantina- junto a cada una de las ilustraciones del códice
encontramos la indicación del artista que la ha pintado. Con ello se rompe el
tradicional anonimato de los miniadores griegos y nos permite estudiar las
características individuales y las orientaciones estilísticas de cada uno de los
ocho artistas que participan en la empresa: Jorge, Miguel el Joven, Miguel el
Blachernita, Simeón, Simeón el Blachernita, Mena y Néstor, capitaneados todos
ellos por Pantaleón, sin duda el más famoso ilustrador de aquella época, de cuya
vida y actividad tenemos también información gracias a otras fuentes coetáneas.