Este
plano de las fortificaciones de Santo Domingo forma parte de la serie de
planos y mapas que se conserva de la isla en el Archivo General de Indias.
Durante la segunda mitad del siglo XVI, la presencia de corsarios ingleses y franceses en la aguas del Caribe obligó a la monarquía española a empeñarse en una costosa política de fortificar las más importantes poblaciones. La ciudad de Santo Domingo, sede de la Audiencia y del Arzobispado, se contaba entre las peor defendidas, situación agravada por el descenso de población que sufrió la isla a raíz de las medidas tomadas para impedir el contrabando y del despoblamiento obligado de todas las poblaciones asentadas en la banda Norte. En 1606, los habitantes de Santo Domingo habían quedado reducidos a 648 vecinos. Unos años antes, ante la indefensión de la ciudad, había sido ocupada transitoriamente por los ingleses.
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