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MILAGROS DE NUESTRA SEÑORA

Gonzalo de Berceo

Edición especial para bibliófilos, con nueve aguafuertes de Ascensión Biosca

 

HUMOR, ESTÉTICA Y DEVOCIÓN

EN UN CLÁSICO DE LA LITERATURA MEDIEVAL

 

Gonzalo de Berceo, el primer poeta de nombre conocido en la literatura española, es el único representante identificado del mester de clerecía. Nació en Berceo, en La Rioja Alta, y se educó en el monasterio de San Millán de la Cogolla. Figura como diácono en 1221 y como clérigo secular en 1228. En 1237 era preste y en 1246 firma aún como testigo en cierto documento. De esto se deduce que nació hacia 1196-98 y debió morir a mediados del siglo, antes de 1264.

 

La forma de escribir sus historias se ha catalogado en la estrofa que denominamos cuaderna vía, de cuatro versos alejandrinos (14 sílabas) con la misma rima. Gonzalo de Berceo no era un clérigo ingenuo como se nos presenta retóricamente en su obra, sino una de los scholares clerici, cultivados en los nacientes Estudios Generales que servían a los intereses de los monasterios. Berceo funda su actividad artística en lo religioso popular, pero su estilo se caracteriza por la aplicación de categorías propias de las artes decorativas, sobre todo de la pintura, y por su disposición basada en esquemas asimétricos y acumulativos. Y, aunque era un poeta muy culto, usaba un estilo conocido como falsa modestia (captatio benevolentiae), similar al empleado por el mester de juglaría, aproximándose de este modo al lenguaje del pueblo llano, que es al que quería dirigirse, y también de la poesía popular.

 

Entre sus obras más significativas destacan los Milagros de Nuestra Señora, un texto orginal del siglo XIII, donde se recopilan diferentes milagros, prologados con una introducción en que la Virgen es propuesta como mediadora universal entre Dios y los hombres. En cada milagro, con una entrada y un cuerpo narrativo, sigue un esquema que podríamos resumir en tres secuencias con núcleo y transiciones: la tentación del diablo, la caída del pecador y el milagro de la divinidad por mediación de María. En todos ellos el hombre es el punto de convergencia de las tensiones antitéticas entre el bien y el mal, la salvación y el pecado, lo divino y lo diabólico, la cortezía y la vilanía. Los Milagros de Nuestra Señora procedían de las colecciones latinas frecuentes en la Europa de la época; las fuentes anglonormandas parecen las más cercanas y todos ellos están imbuidos del amor cortés de moda tras los Pirineos.

 

La obra aquí presentada, primer volumen de una colección de los grandes clásicos de la literatura medieval (summamedieval), consta de una selección de nueve milagros, elegidos entre los más significativos de la obra, acompañados de otros tantos grabados calcográficos realizados bajo la técnica del aguafuerte con la maestría y sensibilidad de la artista Ascensión Biosca.


CARACTERÍSTICAS DE LA EDICIÓN

  • Edición: 89 ejemplares venales

  • Técnica de grabado: aguafuerte, aguatinta, manera negra

  • Obra gráfica: Nueve grabados calcográficos, firmados y numerados

  • Artista: Ascensión Biosca

  • Encuadernación: En tela imperial ocre con estampación en oro

  • Medidas de la caja: 30 x 42 cm

  • Medidas del papel: 28 x 38 cm

  • Tamaño mancha: 28 x 38 cm (a sangre)

  • Papel grabados y libro: súper alfa de 250 gr/m2

 

El aguafuerte

 

El aguafuerte es una técnica indirecta de grabado calcográfico. La plancha se recubre con un barniz protector sobre el que dibuja el artista grabador con una punta metálica, asegurándose de que dicha punta toca la superficie del metal sin hacer surco alguno en ella. Una vez realizado el dibujo sobre el barniz, se sumerge la lámina en una cubeta de ácido mordiente rebajado con agua que tiene la capacidad de atacar el metal y disolverlo en aquellas zonas en que se ha hecho desaparecer el barniz. La profundidad de las tallas depende del tiempo de exposición al ácido y de la concentración de éste.

 

La dificultad de esta técnica estriba en el cálculo de corrosión del ácido, teniendo en cuenta que la mordida será más activa cuanto más concentrado esté el aguafuerte, mayor sea su temperatura y menos veces haya sido utilizado. Dependiendo de su poder de corrosión y de la profundidad que se quiera dar a las líneas, el grabador debe calcular el tiempo de exposición de la lámina al ácido. Esta operación es sumamente delicada, pues un cálculo incorrecto de tiempos puede provocar un desgaste excesivo del metal y la destrucción de la matriz. Por otra parte, si el barniz protector no ha sido eliminado correctamente del dibujo, el metal no será atacado por el ácido y quedará sin grabar. Una vez abiertas la totalidad de las tallas, se limpia el barniz sobrante con un paño mojado en alcohol, quedando la lámina en condiciones de ser estampada.

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